Soy el amo de mi destino

soy el capitán de mi alma

 

Reflexiones de autobús December 13, 2007

Filed under: bus, rayadas, rayas, reflexiones — Arwen @ 5:30 am

Observo a las personas que viajan conmigo, a algunas las veo unas 20 veces al mes y apenas me fijo en ellas. A veces parecen felices otras… a punto de desfallecer, lo único que sé de ellos es lo que su cara transmite y algunos son mejores que otros en su intento de ocultar sus sentimientos, pero normalmente no me fijo en ello, mis propios pensamientos me consumen y me impiden fijarme en quienes me rodean. Hoy no es muy diferente a ayer pero he detenid mis pensamientos un instante al levantar la vista, algo me ha hecho fijarme en los demás pasajeros, en la señora que no llega al timbre y en el niñato que está sentado al lado de él pero no estira el brazo para ayudarla aunque llegaría sin necesidad de levantarse y ella está a punto de caerse. Parece que me estoy fijando en ellos por primera vez pero ya he vuelto a sumirme en mi mundo, aún analizando sus movimientos lo único que hago es centrarme en mis pensamientos y suposiciones. Me miran como a un bicho raro, observan con deconfianza a la chica de las medias de rayas, siempre colgada a sus auriculares y a un libro, quién sabe lo que imaginan que estoy escribiendo ahora mismo en mi libreta…¿qué pensarían si supiesen que escribo sobre ellos en este instante?¿qué se pasa por la cabeza de la adolescente de rizos que lee noticias sobre Beckham? y la madre con su hijo al que apartó de mi camino con mala cara ¿qué pensará que soy?Si supiese que soy una apasionada de la literatura, que nunca se ha emborrachado ni ha fumado, que jamás ha repetido un curso y que los últimos 3 años ha tenido una media superior a 8 ¿seguiría enseñando a su hijo que no debe ser como yo? Seguramente sí lo haría, porque aquí prima la apariencia sobre todo lo demás, no tienes que ser buena persona, tienes que aparentar que lo eres. Coruña es una ciudad abierta, sí, pero en general, la mayoría de la gente sigue teniendo mente de pueblo y todavía importa más el qué dirán que la esencia propia de las personas.