“A mí no me roba ni dios”, nos dice el dueño del Mazda 3.
Últimamente las grandes marcas de coches se están molestando en ofrecer nuevos sistemas de seguridad que impidan el robo por la fuerza, o incluso con grandes tecnologías. La cuestión es: ¿para qué, si total la culpa la tienen después los dueños por sus descuidos?
En este vídeo (que no sé si será fake o no), un listillo usa una técnica perfectamente válida para hacerse con el control del coche de la chica. Sí, robarlo, vamos. Y como veréis, no son necesarias grandes innovaciones tecnológicas, sino un cordel y tres latas. El coche en cuestión, que es lo de menos, es un precioso Mazda 3. Os dejo con el vídeo después del salto:




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