Como hace tiempo hicieran en su día el Koenigsegg contra un caza, o el Bugatti Veyron, o el Lamborghini Reventón, o un Fórmula-1 o el Viper de Matías (fijo que algún día lo intentó), esta vez le tocó su turno a un A1GP contra un avión comercial, un Boeing 777.
La prueba tuvo lugar en el Auckland International Airport de Nueva Zelanda. En esta carrera se hicieron dos salidas. La primera fue algo aparatosa para el coche, que debido a la mala tracción, realizó un mal arranque y el avión ganó. Pero en la segunda, el piloto Jonny Reid hizo un perfecto arranque y le ganó al avión contra todo pronóstico. La gente también pensaba que nunca ganaría el coche, pero se equivocaron.
Al final el piloto se marca unos trompillos para deleite del público. Se nota que tiene mucha pista para hacerlos y los hace desbocadamente. Me refiero al coche, claro, no al avión, que igual le costaba y sería peligroso tirar del freno de mano o poco viable usando la tracción trasera.
Vídeo y fotos después del corte.










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